Trapos sucios. A la organización de defensa del medioambiente Greenpeace no se le podía haber ocurrido mejor nombre para el informe en el que denuncia que las prendas de hasta 14 marcas mundialmente conocidas presentan restos de agentes muy tóxicos que pueden afectar a la salud.
El grupo ecologista ha analizado 78 prendas de las principales marcas del mercado, fabricadas en China, pero comercializadas en 18 países occidentales, entre ellos España. Y el resultado es preocupante: el 66,6% de la ropa contiene restos de nonil fenol etoxilado (NPE), una sustancia altamente dañina para el ser humano.
Los productos con NPE hallados por Greenpeace pertenecían a compañías multinacionales líderes en el sector como Adidas, Nike, Puma, Lacoste, Calvin Klein, H&M o Abercrombie & Fitch, entre otras.
La ropa contaminada ha sido fabricada en 12 lugares distintos, lo que demuestra que el uso y la liberación de productos químicos peligrosos es un problema generalizado en la industria pero, sobre todo, en las factorías chinas.
Las grandes marcas suelen recurrir a las fábricas asiáticas para abaratar costes, pero aseguran que lo hacen de forma transparente y defienden que la calidad no viene garantizada por el país dónde se produce, sino por la marca que responde de ella, al crear el diseño, elegir las materias primas y someter las prendas a los controles de calidad más rigurosos.
De ahí que Greenpeace acuse directamente a estas multinacionales de ser los responsables “del vertido de productos químicos peligrosos en los cauces de los ríos de los países fabricantes como China, pero también en los países donde se vende la ropa”, según ha explicado Sara del Río, responsable de la campaña de Tóxicos España, en un comunicado.
Sustancia cancerígena
Los técnicos de la organización medioambiental aseguran que el NPE es peligroso porque al descomponerse se transforma en nonilfenol (NP), una sustancia química persistente que provoca trastornos hormonales, se acumulan en la cadena alimentaria y puede llegar al ser humano, para el que resulta muy nociva incluso a niveles muy bajos.
De hecho, un estudio elaborado por los científicos del Servicio Forestal de Estados Unidos, y firmado por el doctor Patrick Durkin, relacionan el NP con la disminución del nivel de testosterona y de calidad del esperma en los hombres. Además, en casos aislados, también se ha ligado a la aparición de cáncer de testículo y próstata.
En las mujeres, en concentraciones muy altas, podría causar cáncer de mama, endometriosis, muerte embrionaria y fetal, pubertad precoz, alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso central, disminución de la comprensión lectora, entre otros efectos.
Además, los expertos recuerdan que los efectos más importantes del NP permanecen latentes y suelen hacerse evidentes en los hijos de las personas expuestas al activo.
La peligrosidad de esta sustancia tóxica ha quedado probada por varios estudios a lo largo de la última década. De hecho, el Parlamento y el Consejo Europeo prohibieron su comercialización y uso dentro de las fronteras de la Unión el 17 de enero de 2005.
Nike, Adidas y Puma, hacen la colada
Aunque, en principio, según explican desde Greenpeace, su presencia en las prendas no supondría un peligro directo para las personas que las visten, los resultados proporcionan una instantánea de la clase de productos químicos tóxicos que son liberados por la industria textil.
Por eso, poco después de la publicación del informe Trapos Sucios, las compañías Nike y Puma se han decidido lavar su imagen y adherirse al desafío Detox, una iniciativa puesta en marcha por el grupo ecologista que pretende erradicar el NPE de la fabricación de ropa.
La primera y tercera marcas mundiales de ropa deportiva se han comprometido a trabajar con sus proveedores para eliminar todas las sustancias tóxicas en sus cadenas de suministro y productos antes de 2020.
Por su parte, Adidas, el segundo conglomerado más grande del sector, ha asegurado que investigará la procedencia de los restos de NPE para erradicarlos de su cadena de producción.
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