El perfecto anfitrión

Tan enfermizamente juguetona como la deliciosa Callejón sin salida (Roman Polanski, 1966), esta bufonada cruel y posmoderna que es El perfecto anfitrión se alza como un malvado, apetitoso banquete polanskiano para paladares que gozan tanto con el thriller psicológico oscuro como con el humor negro sazonado con alta tensión. El tema de la intrusión de la anormalidad (amoralidad) en el sancta-sanctorum de la normalidad, desencadenando choques de fuerzas, sumisiones y humillaciones, se reviste de bromazo gótico en el film protagonizado por un vincentpriceano David Hyde Pierce.

Partida de ajedrez que pasa de lo intelectual (ahí es nada sus guiños al universo claustrofóbico de Harold Pinter, o a David Hockney) al gran guiñol digno del cine de William Castle, el enfrentamiento entre el criminal/ animal herido invasor y su educado, amable y complaciente rehén, deriva hacia un maquiavélico intercambio de roles.

Historieta de terror in crescendo con moralina (hay muchísimo de los tebeos editados por la E. C. o la Warren) que no elude el mensaje sociopolítico, de lucha de clases, o la fábula negra anticapitalista, la cinta del debutante Nick Tomnay rellena de sorpresas y giros de guión (no por predecibles menos disfrutables) su arquitectónicamente moderno caserón de sombras de toda la vida.

mf El perfecto anfitrión

emailthis2 es El perfecto anfitrión bookmark es El perfecto anfitrión



a2 El perfecto anfitrión
Fotogramas: Críticas

Últimas búsquedas:

Quizas también te interese:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>