Wilaya es el nombre con el que se conocen los campamentos de refugiados saharauis. A uno de estos campamentos vuelve Fatimetu cuando muere su madre. Es una joven saharaui que ha vivido en España desde los 6 años. En Wilaya se encuentra con su hermana, Hayat y su hermano Jatri. ‘Wilaya’ acaba en un plano impresionante y sereno, un plano de esperanzas en un paisaje blanco de arena y Sol donde los campamentos de refugiados saharauis sobreviven de la caridad del mundo.
Hay un poso de desidia en estas gentes que saben que tienen lo elemental asegurado, comida, agua, y poco más. Los hombres se acomodan a una situación que resulta muy fácil. “Ya me ayudarán”, piensan. Por eso cuando Fatimetu decide tomar las riendas de su vida y montar un negocio junto con su hermana Hayat, su gesto y su decisión provocan una autentica conmoción en la sociedad masculina del lugar, especialmente en su hermano. Las mujeres tiran del carro, las mujeres cargan con el trabajo, las mujeres saben que acomodarse es morir. Un pensamiento surge viendo la película: la cooperación y la ayuda son necesarias, pero acaban por infantilizar a la población. Esta película, aparte de hermosa, plantea una pregunta: ¿cuál debe ser la auténtica solidaridad, la de la caridad o la del estímulo?


Fotogramas: Críticas