Así como las traducciones de los clásicos deben renovarse periódicamente para sacudirles las polillas, la historia de la literatura requiere ser reescrita de tanto en tanto, aunque sin caer en el adanismo consistente en partir de cero. Al cabo, la historia cultural construye el pasado desde un presente que obedece a valores contingentes y fungibles, ellos mismos históricos, y registra “un proceso continuado de cambios pero también una tendencia a la solidificación de estructuras”, según recuerda José-Carlos Mainer en un preliminar a la Historia de la literatura española que dirige. Este toma y daca se inclina unas veces a la consolidación de estructuras, como cuando se estudia el siglo XVI, y otras al dinamismo del cambio, como cuando se analiza la literatura actual. Esto es lo que sucede en el volumen 7 de dicha Historia, cuyo título, Derrota y restitución de la modernidad, resume la idea que sus autores, los profesores Jordi Gracia y Domingo Ródenas, tienen de la evolución estética entre 1939 y 2010. La guerra supuso un “atroz desmoche” de la vida intelectual -la derrota del título-, como escribió Laín a propósito de la universidad en Descargo de conciencia (más una justificación exculpatoria, muy a toro pasado, que una retractación); pero muchos escritores salieron de la humillación franquista -la restitución- bastante antes de que pudieran hacerlo del franquismo.

