“De ser un sector en peligro de extinción, la actividad artesana se está convirtiendo en una alternativa cada vez más demandada, tanto por la industria como por un público afín a los valores esenciales del producto artesano. Hemos tenido que sufrir una crisis económica de brutales dimensiones para que esta tendencia que ya venía siendo incentivada desde otro sector, el del diseño, terminara de cuajar”.
Es lo que se lee en el prólogo de Tachy Mora, periodista especializada en diseño, a su libro Artesanía española de Vanguardia. Innovación y diseño en las industrias artesanas contemporáneas, publicado por la editorial Lunwerg.
Se trata de una completa recopilación de objetos, marcas, artesanos y diseñadores 100% made in Spain que en los últimos años han contribuido a fomentar el gusto por las cosas bien hechas y a devolver brillo a la artesanía.
Artesanía y crisis
No es una casualidad que este libro salga ahora, cuando ha pasado una década desde el inicio del siglo XXI – diez años son suficientes para sacar conclusiones acertadas y para hablar de tendencias estables y no de simples relámpagos – y a algunos años desde el inicio de la crisis.
La producción económica a pleno ritmo puede tener sus lados oscuros: un vez puestas en marcha las máquinas, más vale que produzcan la mayor cantidad posible de objetos. Todos iguales y a un precio irrisorio y atractivo. Los gastos bajan y las ganancias suben.
Por otro lado la globalización nos libra de la necesidad de recorrer kilómetros para conseguir un objeto o probar una comida. ¿Para qué, si sólo con bajar al supermercado de la esquina encontramos el uno y el otro?
Pero cuando llega una crisis o simplemente huele a crisis, la confianza en el progreso falla, en la misma medida en la que la búsqueda de lo pequeño, de lo simple y sobre todo de lo único recupera sentido.
Por eso, ahora y no dentro de unos años, es útil saber que mientras las grandes industrias cojean, hay un sector, el artesanal, y sobre todo hay un matrimonio muy bien avenido como el de la artesanía con el diseño, de la materia con las ideas, que ya se mueve y que puede representar una oportunidad para salir de la crisis.
Artesanía y diseño, un matrimonio bien avenido
El bolso Amazona de Loewe, las inconfundibles piezas de porcelana de Lladró, las fundas-sobre para MacBook, IPad y IPhone de iSobre, las velas artesanales de Cerabella, el bolso Ukelele realizado por Peseta para Marc Jacobs y las cerámicas de Sagenceramics son algunos de los ejemplos ilustres que se encuentran recopilados en Artesanía española de Vanguardia, acompañados por una amplia información y mucho material gráfico. El horizonte al que hay mirar una vez pasada la tempestad.
“Decir que el diseño va a salvar la artesanía sería arrogante (…)” se lee en el prólogo de Tachy Mora. “Pero que la interacción entre ambos resulta muy fructífera es innegable. Los diseñadores, por su formación, aportan sus conocimientos acerca de las tendencias del mercado, la estética, la imagen de marca, la innovación o los nuevos productos que necesita la sociedad. Los artesanos ofrecen su saber hacer con la materia. La combinación es inmejorable. Y no ha hecho más que empezar”.
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