Las protestas de ayer pidiendo la dimisión de Alí Abdalá Salé en Yemen congregaron hasta un millón de personas, principalmente jóvenes, según calcula el diario ‘Yemen Post’.
En la capital, Saná, más de 200.000 personas han tomado las calles. Con sus cánticos han exigido a la oposición un acuerdo inmediato para expulsar del poder a Salé, así como un mayor apoyo de la comunidad internacional.
“Salé es responsable de derramar nuestra sangre, por favor, escúchanos, Interpol“, ha sido uno de los eslóganes más coreados por la multitud.
Al parecer, la manifestación se vio interrumpida por un simpatizante del Gobierno que atropelló con su coche a 15 personas que participaban en la protesta.
“Ni siquiera podemos expresar nuestra opinión sin miedo a la muerte. Esto es por lo que queremos un cambio, por lo que no estamos manifestando. Salé quiere el país para él y sus hijos”, ha dicho Moamar al Mathrahi, un joven activista.
En la provincia de Hudaida, unas 70.000 personas se han manifestado para condenar los ataques a civiles y solicitar a la comunidad internacional que intervenga para proteger a la población, como hizo en el caso libio.
Las fuerzas de seguridad vigilaron el recorrido de la marcha, aunque no intervinieron. El diario calcula que había unos siete tanques militares. Además, informa de que algunos partidarios del Gobierno de Salé lanzaron piedras a los manifestantes.
En las provincias de Ibb, Adén, Shabwa, Saada, Baitha, Dhammar, y Hajja la participación fue menor, de unas 50.000 personas en cada movilización. En total se manifestaron hasta en 14 de las 21 provincias que conforman el país.
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