Carles Marquès (Mahón)
El de 2011 no será, con toda seguridad, el verano soñado para Víctor Manuel y Ana Belén, los más célebres inquilinos de S’Altra Banda, como se conoce popularmente en Menorca a la ribera norte del puerto de Mahón. Será un extraño verano para la pareja, pero muy en especial para un Víctor recién estrenado en su nuevo papel de directivo de la Sociedad General de Autores (SGAE), convertida hoy, por méritos propios, en una de las organizaciones más antipáticas del país. A sus problemas con el molesto vecino de su chalé Los Pinos, en la zona residencial de La Solana, que les acribilla a denuncias, y con la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), que ha dictado varias órdenes de desahucio contra el matrimonio para que abandone el terreno que ocupa en la rada mahonesa, el de Mieres añadirá estas vacaciones la pesada digestión provocada por la supuesta trama de corrupción en la SGAE, de la que han empezado a abjurar algunos destacados representantes del club de la zeja. Víctor no está, por supuesto, entre ellos.
De cara a su próxima gira por Sudamérica, que se desarrollará primero en Chile (del 15 al 20 de julio) y después en Uruguay, donde se presentará el 22 de julio, Víctor Manuel no podrá evitar que se cuelen en su equipaje los ecos del escándalo desatado tras la detención del presidente de la SGAE, el músico Teddy Bautista, por desvío de fondos. Su hijo pianista, David, y un conjunto de cuerdas serán su única compañía en la parada americana de su gira Vivir para contarlo, la primera en solitario en 12 años, una ruta de conciertos que se inició en 2009 y con la que el compositor español celebra sus 40 años de carrera. Son casi los mismos años que lleva con su mujer, Ana Belén, quien está preparando su nuevo disco y haciendo una gira con Rosa Torres Pardo, La vida rima. El matrimonio no volverá a compartir escenario hasta 2012.
En la presunta confiscación ilícita del dinero de los creadores, el defensor más activo de las SGAE y de Teddy Bautista sólo ha visto una “mano negra”, muchísimo “humo” y una “garganta profunda” en la Audiencia Nacional. No está nada mal para quien parece haber asumido definitivamente el papel de adalid de la causa. Es probable que el flamante nuevo representante de la más antigua y poderosa entidad de gestión de derechos de España intuya también una teoría conspiratoria tras la actuación seguida por la Autoridad Portuaria de Baleares, quien ha instado ya repetidas veces a Víctor Manuel y Ana a abandonar la casita de la que han venido disfrutando a orillas del puerto de Mahón durante los últimos 17 años. La famosa pareja de cantantes y los hermanos Mercedes y Lorenzo Milá son los únicos inquilinos que se han resistido hasta ahora a entregar a la Administración su preciado sitio de veraneo, después de que caducara en 2009 la concesión administrativa que el Gobierno de Felipe González otorgó en 1992 a los residentes de S’Altra Banda.
Ante el nulo caso que los famosos han hecho a sus avisos de desahucio por la ocupación de bienes de dominio público, APB ha amenazado con acudir con órdenes judiciales para llevar adelante sus planes de desalojo. Las alegaciones presentadas por el matrimonio y por los dos comunicadores han sido rechazadas, por lo que su expulsión parece en estos momentos sólo cuestión de tiempo. Víctor y Ana no tendrán otro remedio que pagar una multa por la construcción de una escalera en la zona de dominio público y hacer frente a la denuncia que pesa sobre ellos por utilizar una pesquera como bungalow, solárium y piscina privada. La propietaria del chalé vecino al de la pareja, la sociedad catalana Immobles Quintana, SA, se ha personado en el expediente sancionador abierto a los artistas por APB. Nada volverá a ser lo mismo en La Solana.
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