La belleza tiene el don de manifestarse de extrañas maneras. Mientras el franco suizo se devalúa y la cancilleresa Merkel arremete contra todo lo que pueda estropear la germanización de Europa, descubrimos que tiene un lado humano: su bolso color naranja, de marca francesa y 310 euros de precio. Cabe recordar que el naranja era el color favorito de Frank Sinatra: creía que le daba suerte, y cierto es que la tuvo a raudales. Y también mucho poder contra sus enemigos. En Europa es el color que identifica a Holanda, una nación que sufrió de todo por parte del ejército nazi, pero ahora Merkel parece querer proponer que sea el color del rescate. El naranja salvador, que ciega pero también ilumina. Desconcierta un poco de la noticia que la oposición alemana arremetiera contra el bolso por su precio. Está claro que esa oposición no veranea en Valencia y no ha visto el despliegue de Louis Vuitton de su alcaidesa cuando acudía a arropar al expresidente Camps. En este juego de arremetidas contra bolsos franceses se descubre que en Europa todo marcha a dos velocidades.

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