Iñaki Urdangarin libra dos batallas: en los tribunales, donde se enfrenta a una imputación por cinco presuntos delitos, y otra en su vida cotidiana, donde la polémica no deja de seguirle los pasos. Desde que se abrió una investigación sobre su participación en la Operación Babel la vida del duque de Palma se ha convertido en una auténtica cuesta arriba. En Washington, la presión alcanza hasta los pequeños asuntos domésticos y se acentúa aún más cuando, por ejemplo, decide romper las recomendaciones de la Casa del Rey y viaja a España para ver a sus padres.

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