Cuando el mundo entero asistía al funeral de la industria discográfica sin aliento ni para unas últimas palabras, a Adele Adkins, una mujer de 22 años nacida en Tottenham (Londres) empeñada en bautizar sus discos con su edad, se le escapó la risa. Con una hermosa voz y 11 temas escritos por ella, su álbum 21 ha pulverizado todos los récords del Reino Unido: desde ayer son 11 semanas seguidas en el número uno de la lista oficial de ventas, más que Madonna y tantas como Bob Marley (rey hasta la fecha con Legend). Y para rematarlo, esta chica de marcado acento cockney va y coloca también su anterior álbum (19) en segundo lugar entre los cinco más vendidos, una gesta solo al alcance de los Beatles. Pero, ¿no se hundía la industria?
















