Trascienden nuevos y sorprendentes detalles acerca del abortado intento de una banda de narcotraficantes para hacerse con el control del aeropuerto de Ciudad Real en el otoño de 2010. El piloto aéreo Francisco Martín-Sierra, que encabezaba la oferta de arrendamiento de la terminal de carga en nombre de la sociedad Transworld Cargo, tenía antecedentes penales por estafa. Le condenó a tres años de prisión menor la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Madrid el 10 de abril de 1991.
Martín-Sierra solicitó el indulto, y su expediente fue examinado, a propuesta de la ministra de Justicia Margarita Mariscal de Gante, en el Consejo de Ministros del 11 de julio de 1997. Ese día se le conmutó “la pena privativa de libertad por otra de cien días-multa, a satisfacer en cuotas diarias de 2.000 pesetas”. Así lo recogió el Boletín Oficial del Estado el 6 de agosto de 1997.
Este detalle, perfectamente accesible en internet, estuvo al alcance de los consejeros de la sociedad CR Aeropuertos, y también del apoderado de Caja Castilla La Mancha en la firma, Juan Ávila, que fue uno de los más entusiastas defensores de la oferta de adquisición, pese a conocer la escasa solvencia de la firma candidata.
