Otra víctima de la ‘exitoína’


“Más devastadora que la cocaína es la ‘exitoína’. Los análisis, de orina o de sangre, no delatan esta droga”, sentenció Eduardo Galeano (Espejos). En tiempos marcados por lo que el sociólogo Gilles Lipovetsky llama vouyerismo de masas, pocos personajes como Belén Esteban reúnen las condiciones para alcanzar la notoriedad del famoseo, a la que llegó por su relación con Jesulín de Ubrique, uno de los toreros más mediáticos que ha dado la fiesta nacional.
En la web belenesteban.es podía leerse en agosto del año pasado: “El fenómeno Belén Esteban traspasa fronteras y ha llegado hasta la portada del mismísimo diario francés ‘Le Monde’, uno de los periódicos más prestigiosos de Europa y considerado como uno de los medios de comunicación de referencia por la calidad de su contenido. El diario le ha dedicado a la copresentadora un retrato que la ha llevado a su portada con el título de ‘La reina ibérica de los talk-shows’”. La última noticia colgada en su página oficial son fotos de sus vacaciones de Semana Santa en Miami. Después, nada.





La llamada princesa del pueblo parece, como tantos otros famosos, víctima de la exitoína y de los enjambres que, como sanguijuelas, acostumbran a formarse a su alrededor en forma de amistades peligrosas. Así lo viene a confirmar que los sospechosos del robo en su casa fueran personas a las que otras veces había invitado a su domicilio y también conocidos butroneros profesionales. La cirugía estética no ha logrado sino acentuar el grito de Sálvame que Belén Esteban parece llevar escrito en su cara. Si ella misma no se salva, tiene todas las trazas de acabar siendo otro juguete roto.

Revista Interviu




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